Vicente Rocafuerte: el padre liberal que transformó el Ecuador

Continuamos con esta serie «Presidentes de Ecuador«, esta oportunidad rememoramos la biografía, presidencia y obras de Vicente Rocafuerte Rodríguez de Bejarano, quien fuera el segundo presidente de nuestro país.
¿Sabes quién fue el primer presidente de nacionalidad ecuatoriana? Su nombre es Vicente Rocafuerte, y su historia es mucho más fascinante —y accidentada— de lo que podrías imaginar.
Hablamos de un hombre que viajó por medio mundo, fue arrestado más de una vez por sus ideas, se enfrentó a reyes, generales y obispos… y aun así logró gobernar un país recién nacido con una visión que adelantaba décadas a su época.
En este artículo vamos a repasar su vida desde sus orígenes en Guayaquil hasta los grandes logros de la presidencia de Vicente Rocafuerte, pasando por sus obras literarias y su legado que todavía se siente en el Ecuador de hoy.
¿Quién fue Vicente Rocafuerte?
Vicente Rocafuerte (1783-1847) fue un político, escritor, diplomático y amplio pensador de la corriente independentista de los pueblos hispanoamericanos. Fue el primer presidente de nacionalidad ecuatoriana y el segundo constitucional del país.
Dicho de otra forma: antes que él, Ecuador fue gobernado por un venezolano. Rocafuerte llegó para cambiar eso, y de qué manera.
Fue reconocido por sus ideas republicanas y liberales, aunque de acuerdo con la historia, en la práctica tuvo tendencias conservadoras.
Esa paradoja lo convierte en un personaje complejo, de esos que no caben en una sola etiqueta.
Los años de formación: de Guayaquil al mundo
Su acomodada posición económica y las ventajosas relaciones familiares le permitieron partir a Europa en 1793 para continuar sus estudios.
A la edad de diez años abandonó Guayaquil y se dirigió al colegio de Nobles Americanos de Granada, España. Tiempo después complementó su formación humanística en el colegio de Saint-Germain, en Francia
Imagínate: diez años, solo en Europa. Eso no era un intercambio estudiantil; era toda una odisea formativa. Y funcionó.
En Francia alternó con la nobleza napoleónica y con intelectuales y políticos de la época, como Simón Bolívar, Carlos Montúfar, Alejandro Humboldt y Amado Bonpland, entre otros.
Conocer a Humboldt y a Bolívar en sus años de juventud no es poca cosa. Esas influencias moldearon profundamente su pensamiento político y su visión del mundo americano.
Un hombre que no se quedaba quieto
De regreso a América, Rocafuerte no paró un momento. En 1813 participó como diputado por Guayaquil en las Cortes de Cádiz. Al negarse a participar en el besamanos al rey Fernando VII, fue decretado su arresto, del cual pudo escapar refugiándose en Francia.
Ahí está la esencia del hombre: prefería el exilio antes que doblar la rodilla. Esa postura le costó años de vida fuera de su tierra, pero también le ganó un respeto enorme en los círculos liberales de su tiempo.
Después de escapar de España, a partir de 1822 se documenta su participación en la lucha contra el general Agustín de Iturbide en México, y luego como diplomático de ese país ante Estados Unidos, Dinamarca y Hannóver, pero sobre todo ante Londres.
Allí fundó el periódico Ocios de unos emigrados españoles en Londres, en el que intervenía un grupo de liberales españoles.
Las ideas que le costaron la libertad
Durante su etapa en México, Rocafuerte no se limitó a la política. Escribió, provocó, debatió. Ante el inminente enfrentamiento religioso que se vislumbraba en el norte de México, escribió Ensayo sobre la tolerancia religiosa, por el cual fue apresado y sometido a juicio, del que fue declarado inocente.
Otra obra literaria, El Fénix de la libertad, le mereció de nuevo mes y medio de arresto.
¿Un mes y medio preso por escribir un libro? Así de incómodo era para el poder que este guayaquileño tuviera pluma y criterio. Pero lejos de callarse, siguió adelante.
El camino de regreso al Ecuador
Después de sus aventuras por Europa y América, Rocafuerte puso rumbo a su tierra. Rocafuerte volvió a la vida pública rápidamente.
El mismo año de su regreso fue elegido diputado por Quito al congreso, desde donde enfrentó duramente al gobierno del primer presidente de Ecuador, Juan José Flores.
Finalmente, ambos establecieron una alianza, impulsando de esta manera la presidencia de Vicente Rocafuerte para el periodo 1835-1839.

Ese acuerdo con Flores es uno de los momentos más curiosos de la historia ecuatoriana. Dos hombres que se enfrentaban militarmente terminaron gobernando juntos. Como en muchas páginas de la política latinoamericana, el pragmatismo venció a la ideología.
El 10 de septiembre de 1834, Rocafuerte fue aclamado por el pueblo guayaquileño como presidente de la República.
En febrero convocó la Convención Nacional en Ambato, de la cual excluyó al clero. Esto le valió la excomunión por parte de la jerarquía eclesiástica, a la cual él respondió con el destierro al Perú del Vicario y otros sacerdotes que se oponían a sus ideas.
No tenía miedo de nadie. Ni del ejército, ni de la Iglesia, ni del mismísimo Bolívar.
La presidencia de Vicente Rocafuerte: cuatro años que cambiaron al Ecuador
En agosto de 1835 fue elegido presidente constitucional, comenzando así un período de cuatro años que resultó uno de los más fecundos en la historia del Ecuador.
Eso es lo que dicen quienes han estudiado su mandato, y los datos lo confirman.
Asumió las riendas del Ecuador cuando el país solo contaba con cinco años de independencia, por lo que las decisiones tomadas desde su presidencia se convirtieron en cambios concretos y necesarios, con reformas jurídicas, educativas y económicas que establecieron las bases de la nación sudamericana.
Gobernar un país de cinco años es como intentar construir una casa mientras todavía estás poniendo los cimientos. Rocafuerte lo hizo, y dejó algo sólido.
La segunda constitución ecuatoriana
Uno de los primeros actos de la presidencia de Vicente Rocafuerte fue reformar la carta magna. Durante su presidencia se redactó la segunda constitución ecuatoriana en 1835, convocando a una asamblea constituyente en Ambato, con el fin de reemplazar la constitución de 1830.
La amplia formación internacional de Rocafuerte lo convirtió en el hombre perfecto para este cargo y de inmediato, el mismo año inaugural de su presidencia, reemplazó la constitución que regía desde la formación de la república en 1830.
Una constitución nueva al primer año de gobierno. Eso dice mucho sobre la urgencia con la que veía las necesidades del país.
Educación: su gran apuesta
Si hay un área en la que la presidencia de Vicente Rocafuerte brilla con luz propia, es la educación.
Consideraba que la independencia, la libertad y la prosperidad material de la Nación no se lograrían si no se extendían las luces de la educación sobre las grandes masas ciudadanas.
Esa frase bien podría ser el lema de cualquier reforma educativa moderna. Y no se quedó en palabras. Se dictaron materias básicas, estableciendo el primer reglamento de Instrucción Pública.
En Quito, se fundó la primera escuela para niñas, también se ordenó la creación de conventos masculinos, se abrieron decenas de escuelas en todo el país y se crearon escuelas especializadas en Náutica, Agricultura y Obstetricia.
La primera escuela para niñas en Ecuador. Un dato que hoy puede sonar normal, pero en 1835 fue revolucionario. Rocafuerte entendía que educar solo a la mitad de la población era desperdiciar el potencial de una nación entera.
Además, creó la Dirección General de Estudios y fundó varios establecimientos educativos, y reorganizó los programas educativos de las universidades y también sus cátedras.
Reformas económicas y sociales
La presidencia de Vicente Rocafuerte también dejó huella en las finanzas del país. Entre sus logros más destacados: inició el pago de la deuda externa, reguló la deuda interna y abolió el pago de tributos indígenas.
Abolir los tributos indígenas en el siglo XIX fue un acto de justicia que muchos gobernantes en América Latina tardaron décadas más en concretar.
El 19 de octubre de 1835 expidió un decreto donde entre otras cosas reducía a tres quintos los derechos de aduanas y eliminaba la aduana de Loja, junto con diversas medidas para la amortización de la deuda.
Infraestructura y orden público
Entre las reformas que Rocafuerte llevó a cabo están la creación de escuelas públicas, la promoción de la libertad de prensa, la reorganización del sistema judicial, y la construcción de carreteras y puentes.
Un gobernante que construye caminos, reorganiza la justicia y defiende la libertad de prensa al mismo tiempo merece atención. Esos tres elementos —conectividad, institucionalidad y opinión libre— son los pilares de cualquier sociedad funcional.
Gobernador del Guayas: obra después del poder
Terminada la presidencia, Rocafuerte no se retiró a descansar. Tras completar su mandato, fue gobernador del Guayas. Construyó el primer muelle de la ciudad y una nueva aduana con un ferrocarril. Puso un faro en la Isla Santa Clara, así como algunas boyas en los bajos de Mala y Payana.
Ese es el sello de un hombre de Estado auténtico: sigue construyendo sin importar el cargo que tenga.
Las obras escritas de Vicente Rocafuerte
Rocafuerte no solo gobernó; también escribió. Y mucho. Su producción intelectual es una ventana a uno de los pensadores más lúcidos del siglo XIX latinoamericano.
Entre sus obras más importantes se destacan:
- En defensa de la República publicó Ideas necesarias a todo pueblo independiente que quiera ser libre; contra Iturbide
- El Bosquejo ligerísimo de la revolución de México; sobre las nuevas formas de gobierno
- El sistema colombiano popular electivo y representativo es el que más conviene a la América independiente.
- Ensayo sobre las cárceles
- Ensayo sobre la tolerancia religiosa
- Curso de filosofía moral
- La serie de manifiestos A la nación y Ensayo político.
Cada uno de esos títulos fue una respuesta directa a los problemas de su tiempo. No eran libros de escritorio; eran armas intelectuales en una guerra de ideas que definía el futuro de América.
Sus escritos sobre las formas de gobierno muestran una evolución desde un reformismo de la monarquía, hacia un apoyo a la república como forma de gobierno, fruto de su estancia en Estados Unidos, y terminan con la importancia de la organización federal de la república para armonizar los intereses de las distintas regiones del país.
En resumen, buscó implantar un sistema republicano, representativo, popular y federal en Ecuador.
El choque con la Iglesia y su postura religiosa
Uno de los aspectos más llamativos de la presidencia de Vicente Rocafuerte fue su relación con la Iglesia católica. No era ateo ni antirreligioso, pero creía firmemente en la separación entre el poder civil y el eclesiástico.
Su pensamiento religioso fue rico en matices, manifestándose en sus acciones de gobierno y en sus escritos.
Las circunstancias del Ecuador de ese momento lo obligaron a adecuar las posiciones teóricas más radicales, aunque sin desmentir completamente su visión religiosa liberal y regalista, que constituiría un precedente del enfrentamiento entre Iglesia y Estado en la segunda mitad del siglo.
Esa tensión entre fe y laicismo que Rocafuerte vivió en carne propia prefiguró décadas de debates políticos en toda América Latina.
Su exilio y las «Cartas al Ecuador»
Después de la presidencia, Rocafuerte siguió siendo un actor político de primer orden.
En 1843 participó en la Convención de Quito, que reformó la Constitución permitiendo a Flores ser reelegido por seis años más. Rocafuerte protestó enérgicamente contra lo que él consideraba «Carta de Esclavitud» y optó por exiliarse en Lima.
Desde su exilio, no se quedó callado. A partir de la Convención de 1843 publicó una serie de catorce ensayos políticos a los que tituló A la Nación, en los que atacó con virulencia al presidente ecuatoriano.

Los resultados de sus protestas se reflejaron dos años más tarde, cuando en Guayaquil estalló la revolución del 6 de marzo de 1845, que puso fin a la dominación floreana.
Escribir desde el exilio y lograr tumbar un gobierno con la pluma. Eso es influencia real.
El final de un gigante
En 1845 fue elegido ministro plenipotenciario del Ecuador en Perú y falleció en Lima el 16 de mayo de 1847, a los 64 años.
En su testamento dejó su biblioteca particular y 3.000 pesos para el Colegio San Vicente, e importantes sumas de dinero para la construcción de los caminos Quito-Ibarra, Ibarra-Pailón y Cuenca-Loja.
Hasta en la muerte, pensaba en el Ecuador. Donó dinero para caminos y educación cuando perfectamente podría haberse olvidado de todo. Ese detalle habla de un hombre que vivió coherente con sus principios hasta el final.
En 1839 Rocafuerte terminaba su mandato presidencial. Se había convertido en el primer civil de toda Hispanoamérica que concluía felizmente su período constitucional.
Un logro que hoy parece obvio pero que en ese entonces era una rareza extraordinaria.
El legado que dejó Vicente Rocafuerte
La presidencia de Vicente Rocafuerte dejó una marca que va mucho más allá de los cuatro años de su mandato.
Vicente Rocafuerte fue sin duda uno de los más notables pensadores de la América revolucionaria y uno de sus más eficaces gobernantes.
Pensemos en lo que construyó: una nueva constitución, el primer sistema de instrucción pública, la primera escuela para niñas, el inicio del pago de la deuda externa, la abolición de tributos indígenas, reformas judiciales, caminos, muelles, faros. Todo eso en un país de apenas cinco años de existencia.
Podemos admirar la política de Rocafuerte o permanecer indiferentes a ella; lo que no puede ponerse en duda es que la energía espiritual con que supo dar vida a sus actos y el certero sentido que aplicó a sus realizaciones lo hacen acreedor al recuerdo perenne de la posteridad.
Conclusión
La presidencia de Vicente Rocafuerte fue, sin exagerar, uno de los capítulos más importantes de la historia ecuatoriana.
Este hombre de Guayaquil que estudió en Europa, fue arrestado por sus ideas, se enfrentó a generales y obispos, y terminó gobernando su país con una visión que todavía sorprende por su modernidad, es mucho más que un nombre en un libro de historia.
Es el arquetipo del intelectual latinoamericano comprometido: alguien que usó la pluma y el poder al servicio de ideas que valían la pena defender.
Si el Ecuador tiene cimientos sólidos en educación, institucionalidad y pensamiento liberal, en buena medida es gracias a lo que Rocafuerte sembró entre 1835 y 1839. Conocerlo no es solo aprender historia; es entender de dónde venimos.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo fue la presidencia de Vicente Rocafuerte y cuánto duró?
La presidencia de Vicente Rocafuerte inició el 10 de septiembre de 1834, cuando fue aclamado como Jefe Supremo, y se consolidó constitucionalmente el 31 de enero de 1835. Su mandato formal como presidente constitucional se extendió hasta el 31 de enero de 1839, es decir, cuatro años de gobierno.
¿Cuál fue el logro más importante de Vicente Rocafuerte en educación?
Rocafuerte creó el primer reglamento de Instrucción Pública del Ecuador, fundó decenas de escuelas en todo el país y estableció la primera escuela para mujeres en Quito. También creó la Dirección General de Estudios y reorganizó los programas universitarios, convirtiendo la educación en una prioridad de Estado.
¿Por qué Vicente Rocafuerte fue excomulgado por la Iglesia?
Rocafuerte fue excomulgado por la jerarquía eclesiástica ecuatoriana porque, al convocar la Convención Nacional en Ambato en 1835, excluyó al clero de la asamblea constituyente.
Esto fue visto como una afrenta directa al poder de la Iglesia, a lo que él respondió desterrando al Vicario y otros sacerdotes opositores.
¿Cuáles son las obras literarias más conocidas de Vicente Rocafuerte?
Entre sus obras más destacadas se encuentran el Ensayo sobre la tolerancia religiosa, Ideas necesarias a todo pueblo independiente que quiera ser libre, El Fénix de la libertad, Ensayo sobre las cárceles, Curso de filosofía moral, y la serie de ensayos políticos titulada A la Nación, escritos desde su exilio en Lima para combatir el régimen de Flores.
¿Por qué Vicente Rocafuerte es considerado el primer presidente de nacionalidad ecuatoriana?
Su predecesor, Juan José Flores, fue el primer presidente constitucional del Ecuador, pero era de origen venezolano.
Rocafuerte, nacido en Guayaquil el 1 de mayo de 1783, fue el primer mandatario que ostentó la nacionalidad ecuatoriana, lo que lo convierte en un símbolo especial de la identidad y la soberanía nacional.
Ahora ya sabemos un poco más sobre la vida, obras y presidencia de Vicente Rocafuerte.
Fuentes: Enciclopedia del Ecuador | Biografías y Vida | Lifeder

