Historia

La Batalla de Tarqui: La Victoria que Definió el Destino de Ecuador el 27 de Febrero de 1829

¿Sabes por qué el 27 de febrero es el Día del Civismo en Ecuador? Todo comenzó con una batalla épica en las frías alturas del Portete de Tarqui, donde 4.000 valientes grancolombianos derrotaron a un ejército de 8.000 invasores peruanos.

Esta es la historia que todo ecuatoriano debería conocer.

¿Qué fue la Batalla de Tarqui y por qué importa tanto?

Imagínate enfrentarte a un ejército el doble de grande que el tuyo, en tierra extraña, con el peso de una nación entera sobre tus hombros.

Eso fue exactamente lo que vivieron los soldados grancolombbianos el 27 de febrero de 1829 en el Portete de Tarqui, en las afueras de Cuenca, Ecuador.

Ese día, el Mariscal Antonio José de Sucre y el General Juan José Flores lideraron una de las victorias militares más sorprendentes de la historia latinoamericana: cuatro mil hombres doblando la rodilla a ocho mil. No fue suerte; fue estrategia, valentía y una dosis enorme de patriotismo.

Además, esta batalla no fue solo un choque de espadas. Fue el punto de inflexión que reafirmó la soberanía de la Gran Colombia frente a la ambición expansionista del Perú, y marcó el camino hacia la consolidación del territorio que hoy conocemos como Ecuador.

Antecedentes de la Batalla de Tarqui: ¿Cómo empezó todo?

Para entender la batalla, hay que retroceder un poco. En 1827, la Gran Colombia —ese gran proyecto político que unía a Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador— empezaba a dar señales de agotamiento.

Simón Bolívar luchaba para mantener unida la nación, pero las tensiones internas eran un caldo de cultivo perfecto para conflictos externos.

El detonante llegó cuando el Perú ocupó las provincias de Jaén y parte de Mainas, territorios que pertenecían a Colombia.

Bolívar no tardó en reaccionar: el 3 de marzo de 1828 envió un ultimátum al gobierno peruano. El mensaje era claro: si en seis meses no se devolvían los territorios, las armas hablarían.

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Pero el Perú no cedió. Por el contrario, en agosto de ese mismo año, la corbeta peruana «Libertad» bloqueó el golfo de Guayaquil.

Sin embargo, el capitán Tomás Carlos Wright salió al frente con las corbetas «Guayaquileña» y «Pichincha«, interceptando al invasor en Punta Malpelo y poniendo fin a esa primera amenaza naval.

El bombardeo a Guayaquil: el ataque que lo cambió todo

La provocación peruana no terminó ahí. El 22 de noviembre de 1828, varias naves peruanas aparecieron frente a Guayaquil sin previo aviso y abrieron fuego contra la ciudadanía.

Fue un acto de guerra abierto e injustificado. Aunque los guayaquileños respondieron con una valentía extraordinaria —logrando hundir varias naves enemigas y causar la muerte del Vicealmirante Guise—, el 19 de enero de 1829 la ciudad tuvo que rendirse y aceptar la ocupación peruana.

Mientras esto pasaba en la costa, el General José Domingo de Lamar avanzaba tierra adentro con sus tropas, decidido a llevar la invasión hasta el corazón del Departamento del Sur.

Las verdaderas intenciones de Lamar: ¿héroe o traidor?

Aquí la historia se pone interesante —y polémica. Según documentos históricos, las intenciones de Lamar iban mucho más allá de una simple invasión militar.

Una carta del General Heres al General Urdaneta revelaba el plan: avanzar hasta Juanangú, convocar un Congreso en Quito y crear una nueva entidad política independiente llamada… ¡República del Ecuador!

Algunos historiadores señalan que Lamar buscaba cumplir los anhelos de líderes como José Joaquín de Olmedo y Vicente Rocafuerte, quienes soñaban con un estado independiente en los territorios de la antigua Real Audiencia de Quito.

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Para otros, Lamar —nacido en Cuenca— fue simplemente un traidor que dio la espalda a su tierra natal.

Lo cierto es que Lamar llegó al Portete de Tarqui con tres divisiones y aproximadamente 8.000 hombres, listos para avanzar hacia Cuenca.

El comandante real de ese ejército era el Mariscal Agustín Gamarra, uno de los militares más hábiles del Perú en esa época.

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El ejército peruano era una máquina de guerra bien organizada.

Las tres divisiones de Lamar incluían batallones de élite como el «Primero de Ayacucho», «Segundo de Ayacucho» y «Callao», apoyados por regimientos de Húsares, Granaderos y Dragones. En total, una fuerza imponente de ocho mil combatientes.

Frente a ellos, Sucre y Flores reorganizaron rápidamente sus tropas en Cuenca. El General Flores llegó desde Quito con unos 4.000 hombres, y juntos diseñaron una estrategia que compensaría la desventaja numérica con inteligencia táctica.

Sus dos divisiones incluían batallones legendarios como el «Rifles», «Cazadores del Yaguachi», «Caracas», «Cedeño», «Quito», «Pichincha» y «Cauca».

Cuatro mil contra ocho mil. En cualquier análisis convencional, las matemáticas no cuadraban para los grancolombbianos. Pero Sucre no era un general convencional.

El 27 de febrero de 1829: La batalla que cambió la historia

Amanecía el 27 de febrero de 1829. A las siete de la mañana, el silencio de las llanuras de Tarqui se rompió con el estruendo del combate.

Las tropas de Sucre ocupaban posiciones estratégicas en el norte de la llanura, mientras que tres batallones de Flores se atrincheraban en el propio Portete de Tarqui.

La primera movida fue de Flores: ordenó al General Luis Urdaneta atacar los flancos avanzados del ejército peruano. Fue un golpe certero.

A pesar de la superioridad numérica enemiga, Urdaneta los derrotó. Sin embargo, en Saraguro, la retaguardia peruana bajo el coronel Jiménez atacó de forma desordenada, capturando algunos prisioneros y parte del armamento colombiano.

Entonces entró en escena el coronel José María Camacaro, quien se unió a Urdaneta y atacó los batallones peruanos en Ayacucho.

Sucre, moviéndose con la precisión de un ajedrecista, retrocedió hasta Nabón, luego se dirigió a Girón, y finalmente logró posicionar sus batallones en el punto clave: el Portete de Tarqui.

Homenaje a la Batalla de Tarqui
Homenaje a la Batalla de Tarqui | Img: Min de Gobierno

El golpe definitivo: cuando los clarines tocaron victoria

El batallón Cedeño de Camacaro fue el ariete que quebró la resistencia peruana. Rápidamente se sumaron los batallones Caracas, Yaguachi y Rifles —una tormenta de acero que el ejército de Lamar simplemente no pudo contener.

El resultado fue aplastante: 1.500 muertos y 1.000 heridos del lado peruano. Las bajas grancolombbianas, en cambio, fueron de 154 muertos y 206 heridos. La desproporción no miente: fue una victoria táctica magistral.

Los peruanos, acorralados en los desfiladeros de la meseta de Tarqui, terminaron huyendo en desbandada.

Como testimonio eterno de este triunfo, Sucre ordenó erigir en el campo de batalla una columna de jaspe con la siguiente inscripción:

«El ejército peruano de ocho mil soldados que invadió la tierra de sus libertadores, fue vencido por cuatro mil bravos de Colombia, el 27 de febrero de 1829».

El Tratado de Girón: cuando las armas cedieron paso a la diplomacia

Sucre, a pesar de la contundente victoria, no quería más sangre. Envió un oficial para dialogar con Lamar y ofrecer una salida diplomática.

Pero el general peruano tardó en aceptar la realidad. Fue recién a las cinco de la mañana del 28 de febrero de 1829 cuando Lamar solicitó formalmente la suspensión de hostilidades.

A las diez de la mañana de ese mismo día, en el lugar que hoy se conoce como la Casa de los Tratados en Girón, se reunieron el General Flores y O’Leary por Colombia, y Gamarra y Orbegoso por el Perú, para firmar el Tratado de Girón. Este acuerdo puso fin oficial al conflicto y fue el reconocimiento tácito de la derrota peruana.

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El Día del Civismo: cómo el 27 de febrero se volvió símbolo nacional

El legado de Tarqui no quedó solo en los libros de historia. El 25 de febrero de 1948, el presidente Carlos Julio Arosemena Tola firmó el Decreto Ejecutivo 324, declarando oficialmente el 27 de febrero como el Día del Civismo en Ecuador.

Desde entonces, cada año en esta fecha, la bandera tricolor se iza en edificios públicos y privados de todo el país, y en los establecimientos educativos se rinde el juramento a la bandera.

Es el recordatorio anual de que la soberanía tiene nombre, fecha y lugar: Tarqui, 27 de febrero de 1829.

Conclusión: una lección de historia que sigue viva

La Batalla de Tarqui es mucho más que una fecha en el calendario escolar. Es la prueba de que la determinación, la estrategia y el amor por la tierra propia pueden superar cualquier desventaja.

Cuatro mil hombres le dijeron «no» a ocho mil invasores, y ese «no» resonó en toda América Latina.

Cada 27 de febrero, cuando izamos la bandera y pronunciamos el juramento, estamos conectando con ese momento de valentía colectiva. La historia no es un hecho pasajero —como bien lo decía el artículo original—, es un hecho que perdura en el espacio y el tiempo.

Y Tarqui, sin duda, es uno de esos hechos que merecen vivir para siempre en nuestra memoria.

Preguntas Frecuentes sobre la Batalla de Tarqui

1. ¿Cuándo y dónde se libró exactamente la Batalla de Tarqui?

La Batalla de Tarqui se libró el 27 de febrero de 1829 en el Portete de Tarqui, ubicado al sur de Cuenca, en el actual Ecuador.

El combate comenzó aproximadamente a las 07h00 y resultó en una contundente victoria de las fuerzas grancolombbianas sobre el ejército invasor del Perú.

2. ¿Quiénes fueron los principales líderes en la Batalla de Tarqui?

Por el lado de la Gran Colombia, los comandantes principales fueron el Mariscal Antonio José de Sucre y el General Juan José Flores.

Por el lado peruano, el ejército estaba bajo el mando nominal del Presidente General José Domingo de Lamar, aunque el mando operativo correspondía al Mariscal Agustín Gamarra.

3. ¿Por qué el Perú invadió el territorio de la Gran Colombia en 1828?

Las razones fueron principalmente territoriales y políticas. El Perú ocupó las provincias de Jaén y parte de Mainas, que Colombia reclamaba como propias.

Algunos historiadores también señalan que el General Lamar tenía la ambición de crear una república independiente en los territorios de la antigua Real Audiencia de Quito, aprovechando el debilitamiento político de la Gran Colombia en ese período.

4. ¿Qué fue el Tratado de Girón y qué estableció?

El Tratado de Girón fue el acuerdo de paz firmado el 28 de febrero de 1829 en la ciudad de Girón —en el lugar conocido hoy como la Casa de los Tratados— entre representantes de la Gran Colombia (el General Flores y O’Leary) y del Perú (Gamarra y Orbegoso).

Este tratado formalizó la suspensión de hostilidades y representó el reconocimiento de facto de la derrota peruana en la Batalla de Tarqui.

5. ¿Por qué el 27 de febrero se celebra como el Día del Civismo en Ecuador?

En conmemoración de la victoria en la Batalla de Tarqui, el presidente Carlos Julio Arosemena Tola emitió el Decreto Ejecutivo 324 el 25 de febrero de 1948, declarando el 27 de febrero como el Día del Civismo en Ecuador.

Este decreto estableció que en esa fecha se ize la bandera nacional en todos los establecimientos públicos y privados, y que los centros educativos realicen el juramento a la bandera, reafirmando el orgullo y la identidad nacional ecuatoriana.

De esta manera hemos revisado uno de los hechos más sobresalientes en la historia ecuatoriana, la Batalla de Tarqui desarrollada el 27 de febrero de 1829.

Recordemos que la historia no es pasajera, es un hecho que perdura en el espacio y el tiempo.

Fuente: Ministerio de Gobierno

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